Con la que está cayendo…

¿Nos damos cuenta de que física, energética y mentalmente nos están poniendo a prueba?

Cuando hablamos del bienestar de una persona, es fundamental tener en cuenta estos tres aspectos: el físico, el energético y el mental y tratar de realizar un rápido diagnóstico para cada uno de ellos. 
En primer lugar, la parte física: observar cuales son tus zonas de dolencias, tu movilidad, tu flexibilidad, tu equilibrio, tu fuerza y tu actividad orgánica (digestión, circulación sanguínea, actividad respiratoria, respuesta al esfuerzo, resistencia). Cualquiera que sea el resultado, es importante entender que al ejercitar el cuerpo físico, lo convertirás en uno más ágil, más flexible, más fuerte y por lo tanto más funcional, por el simple hecho de que al movilizar la estructura del cuerpo y entender el funcionamiento de las principales articulaciones (cuello, hombros, brazos, espalda, caderas, rodillas, tobillos) daremos lugar a una optimización de las funciones consiguiendo activar los puntos de intercambios y de relación entre lo interno y lo externo que dan coherencia al funcionamiento general de nuestro organismo. 
RECUERDA: 

El cuerpo físico es nuestro vehículo en el transcurso de la vida, ¡ejercítalo!

En segundo lugar, observar la parte energética: se consciente de tu nivel de energía, de tus reservas energéticas, de tu capacidad de recuperación. El nivel de energía está íntimamente relacionado con el estado físico además de tener una íntima relación con la forma de alimentarse. En cuanto a la alimentación me refiero a la actividad respiratoria (aliento vital) y a tu forma de comer. Para elevar tu nivel de energía, es necesario dedicar tiempo al ejercicio físico, mejorar y cuidar la forma de respirar (controlar los mecanismos naturales de respiración) y  tratar de nutrirse de forma equilibrada, esto se traduce en cuidar la cantidad, la calidad y la variedad según tus actividades.
Por último, la relación con la parte mental: Curiosamente el aspecto mental/ emocional tiene su raíz en la parte física, y dependerá también de tu nivel de energía, cómo respiras (gestión de las emociones) y cómo te alimentas. Observa ahora cómo te sientes de forma general, observa tu estado emocional, cómo lo estás gestionando y las respuestas frente al estrés. 
RECUERDA:

La claridad mental, la actitud positiva y el buen humor son excelentes reguladores emocionales

En definitiva las tres partes, la parte física, la parte energética y la parte mental  son interdependientes, inseparables y complementarias,  en otras palabras el desequilibrio de uno genera el desequilibrio de las demás.
Resumiendo, la falta de ejercicio baja el nivel de energía. Una mala respiración dificulta la circulación energética y en consecuencia altera los niveles generando un desgaste de energía para compensar los desajustes. Descuidar la alimentación, conduce a desórdenes digestivos, cuyas consecuencias son el malestar y el aumento del cansancio. Un estado emocional alterado provoca desequilibrio y posiblemente detonará en enfermedades a corto plazo.

¿Qué técnica se recomienda?

Practicar Qi Gong (Chi Kung) un excelente regulador físico, energético y mental, por el simple hecho de que el Qi Gong (Chi Kung) es un potente arte energético que se diferencia de cualquier otra actividad por su influencia directa y reguladora de los tres aspectos mencionados. 

Ahora que tienes TIEMPO, no hay excusa para experimentar un CAMBIO. ¡Cuídate!

Jean-Luc Riehm 

Director del iiQG

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